EL ORDEN DIGITAL

miércoles, 27 de agosto de 2014

Le encargó que le envíe una encomienda sin avisarle que tenía casi 6 kilos de marihuana


Un joven radicado en El Calafate y una amiga oriunda de Rosario están siendo juzgados en el Tribunal Oral Federal por transporte de estupefacientes. Sin especificarle que en el interior de la caja había casi 6 kilos de marihuana, Iván Becerra le dejó a Antonella Boccardo el paquete en su casa y le pidió que le hiciera el favor de enviárselo a Santa Cruz. A la madre de la chica le dijo que eran repuestos de moto.
Miércoles 27 de Agosto de 2014
En Comodoro Rivadavia juzgan a una pareja de amigos por el transporte de casi 6 kilos de marihuana. La joven envió el paquete desde Rosario a El Calafate porque su amigo le había asegurado que eran “repuestos de moto”.
Magalí Antonella Boccardo (23) parece haber sido engañada por su amigo “de toda la vida”, como lo calificó ayer en el juicio oral y público que se inició en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal (TOF) de Comodoro Rivadavia. La chica está siendo asistida técnicamente por el abogado particular Pedro José Ferreira y fue la primera en prestar declaración ante el tribunal que preside la juez Nora Cabrera de Monella e integran Pedro José de Diego y Enrique Guanziroli.
La joven llegó a juicio tras haber sido procesada por transporte de estupefacientes. Con ella también se encuentra imputado su amigo, Iván Jorge Oscar Becerra, quien está siendo asistido por la defensora pública, María Eugenia Fernández Van Raap.
EL HALLAZGO
Un procedimiento que el 17 de febrero de 2012 realizó en conjunto el personal de AFIP y Senasa en las instalaciones del Correo Argentino, mediante el uso del escáner móvil de esta última repartición, detectó un paquete que contenía 5.733,81 gramos de marihuana, los cuales estaban acomodados en 8 paquetes envueltos en papel de aluminio y en el interior de una caja.
Tras efectuarse las noticias de rigor, se permitió que la caja siguiera su recorrido y llegase a destino: El Calafate. El destinatario fue identificado como Mariano Rodríguez, aunque nunca llegó a retirarla y después se supo que no existía tal persona. El remitente, en tanto, fue chequeado como real y así se llegó a la joven Boccardo.
Por esos días esta se encontraba radicando una denuncia en una comisaría de Rosario por un accidente de tránsito que había tenido y la madre la llamó diciéndole que estaba la Policía Federal en su casa.
“Fui enseguida porque pensé que tenía que ver con lo del accidente y ahí me enteré que me buscaban por la encomienda. Les mostré toda la casa; se llevaron mi teléfono y el CPU de la computadora”, declaró la imputada.
En su relato ante las partes aseguró que nada sabía sobre el contenido real de la encomienda.
UN AMIGO
“Iván es un amigo de toda la vida, fue vecino mío y cada vez que iba a Rosario se quedaba en casa, donde tenía las puertas abiertas a cualquier hora. En un viaje anterior me había contado que quería comenzar con la venta de repuestos de moto en Calafate; incluso un mes ante me pidió que le averigüe unos precios en un negocio del barrio”, dijo la coimputada.
Más adelante, Antonella agregó que su amigo le dejó la encomienda en su casa. Ella estaba trabajando y él le encargó a la mamá que le envíen la caja, diciéndoles que eran repuestos de moto y encargándole que lo declaren como prendas de vestir para que no les cobren tanto el seguro. En un papel le dejó el nombre del destinatario y la dirección, mientras que él viajó en avión a la mañana siguiente desde Buenos Aires.
“Durante varios días me estuvo llamando para confirmar el envío, pero la verdad es que por entonces yo trabajaba casi 15 horas diarias y se me complicaba para mandarla. Incluso me llevaba la caja al trabajo para ir desde allí al Correo, donde tampoco alcanzaba a llegar. Un fin de semana decidí dejarla allí hasta que finalmente hice tiempo y la mandé, colocando mi nombre completo y número de documento”, reconoció.
La imputada contestó todas las preguntas del tribunal y las del fiscal general, Horacio Arranz. Y en su esfuerzo por convencer sobre la veracidad del testimonio, agregó que si hubiese sabido que contenía drogas no habría colocado su identidad real, o la podría haber mandado por otra vía donde no fuera necesario identificarse.
ARREPENTIDO
Iván Jorge Oscar Becerra (29) también accedió a declarar antes de que los jueces le tomasen juramento a los 10 testigos que ofrecieron las partes para el debate. En su descargo, corroboró gran parte de la coartada de la chica y dijo que todo comenzó después de un asado, cuando se encontraba con amigos y “no se conseguía marihuana en todo Calafate”. Allí surgió la idea de autoabastecerse y fue él quien la compró durante un viaje a Rosario, pagando por los casi 6 kilos algo más de 4.000 pesos.
“¿A quién se la compró?”, lo interrogó Guanziroli. Y curado de espanto Becerra le respondió que preferiría no decírselo para no seguir metiéndose “en más problemas”.
Después, con voz temblorosa, confesó que hace más de un año no bebe alcohol y que en los últimos meses tampoco consumió marihuana, dedicándose a su emprendimiento de gasista y a sus familiares.
“Nunca llegué a imaginar la dimensión que tendría esto”, dijo tras contestar que fue por miedo que no fue a buscar la encomienda.
DIARIO PATAGONICO