EL ORDEN DIGITAL

martes, 28 de febrero de 2012

TRATA DE PERSONAS/ Esto sucedió en Santa Cruz

La mujer que "compró" su libertad
Fue llevada engañada a Santa Cruz y obligada a prostituirse; un cliente pagó a su proxeneta para que la dejara salir
Por Gabriel Di Nicola  | LA NACION

Victoria P. pensó que la oferta de trabajo que recibió cuando estaba sentada en el banco de una plaza, mientras miraba cómo jugaban sus dos hijos, le iba a cambiar la vida para bien. Era una propuesta tentadora. No dudó y aceptó cruzar todo el país, desde el Norte hasta Santa Cruz.

Pero a las pocas horas de haber llegado a la Patagonia sus sueños de progresar se desvanecieron. A los 27 años, Victoria P. perdió su libertad. Su vida quedó en manos de una red de trata de personas. El suyo, uno entre miles, es un caso que revela la forma en que actúa la mafia de la explotación, inmune a todo tipo de compasión, insensible al irreparable daño que infligen a las víctimas y a sus familias, que las ven desaparecer.

Ella fue obligada a prostituirse en la zona conocida como "Casitas de tolerancia", en Río Gallegos. Allí fue dopada y sometida. "Tenía que atender a muchos clientes por día. Por los prostíbulos pasaban, en su mayoría, rusos y alemanes", explicó a LA NACION la comisaria inspectora de la policía de Córdoba Claudia Flores, que investigó el caso.

Los dos hijos de Victoria P. habían quedado con su familia. Por un tiempo estuvieron a salvo del calvario que vivía su madre en Santa Cruz. Pero lo peor estaba por llegar para Victoria P. (su nombre real no se publica porque la causa judicial sigue abierta). Luego de unos meses, quedó embarazada de un cliente. Los proxenetas que la sometían intentaron hacer que abortara, pero el embarazo continuó.

Según afirmó la comisaria inspectora Flores, Victoria P. no pudo disfrutar de la hija que tuvo. La proxeneta que la tenía privada de su libertad en Santa Cruz le sacó a la beba y se la entregó a su novio, un ciudadano paraguayo.

"Los proxenetas se llevaron a la beba a Paraguay. Pudieron sacarla del país porque entre los clientes del prostíbulo había jueces e integrantes de fuerzas de seguridad", agregó la jefa policial, sin dar más precisiones para no complicar la causa judicial aún en proceso de investigación.

Después de insistentes quejas, Victoria P. logró convencer a su proxeneta de ir a Paraguay a ver a la beba. Desde Santa Cruz hasta el norte de la Argentina (por pedido de los investigadores policiales LA NACION no publica la provincia de la que es oriunda Victoria P.) las dos mujeres viajaron en avión.

"Ambos pasajes los tuvo que pagar Victoria. Una vez en su provincia, la proxeneta la convenció de que también llevara a sus hijos mayores para que conocieran a su hermana", explicó Flores.

Pero nada fue como lo imaginaba la víctima. Una vez en Paraguay, vio a su hija, pero no le pudo dar ni siquiera un abrazo. Además, el novio de la proxeneta se quedó con los dos hijos mayores. "Los hijos de la mujer, que en el momento en que comenzó todo tenían 3 y 4 años, fueron explotados laboralmente en Paraguay por el novio de la proxeneta. Los hacía dormir en cajones de manzana", explicó Flores.

EL PRINCIPIO DEL FIN

Tiempo después, en el prostíbulo de Santa Cruz un cliente se enamoró de Victoria P. Hizo todo lo que estuvo a su alcance para sacarla de la maléfica telaraña. Lo logró de la única forma en que era posible: por medio del dinero. "Literalmente, la tuvo que comprar", agregó la comisaria.

Victoria P. y su novio se fueron a vivir a Córdoba. No se quedaron quietos. Hicieron la denuncia y comenzaron a pelear para lograr la restitución de los menores.

No fue una tarea sencilla, pero con la ayuda de la Justicia y la policía de Córdoba, y después de una década de un calvario que parecía no tener fin, Victoria P. pudo recuperar a sus hijos.

"No fue nada sencillo. El primer tiempo de los chicos en Córdoba fue muy duro. Eran muy agresivos. Después contaron todo lo que sufrieron en Paraguay y recordaron sus padecimientos. Ahora, toda la familia está bajo tratamiento psicológico", dijo Flores.

La comisaria inspectora Flores y el sargento primero José Moreno conocen todos los padecimientos de Victoria P. Ellos fueron hasta Paraguay para ayudar a la víctima de la red de trata.

Si bien la mujer se pudo reencontrar con sus hijos el 31 de agosto de 2010, el caso se conoció recién durante las primeras jornadas del juicio por la privación ilegal de la libertad y promoción de la prostitución contra María de los Angeles "Marita" Verón, un caso emblemático de la trata de personas en la Argentina.

DIARIO LA NACION