EL ORDEN DIGITAL

domingo, 20 de noviembre de 2011

LA LEONESA... UNA HISTORIA QUE MERECE SER CONTADA


La Leonesa: Una fonda con arraigo...precursora de la hotelería deseadense

En 1898 contraen enlace en la provincia de León, Cipriano López y Julia Diez, tuvieron a sus hijos Teófilo, Sinesía, Esther y Aura, y emigraron a la Argentina más precisamente a Santa Cruz tras nuevos horizontes. Previamente desembarcaron en el puerto de Buenos Aires quedando unos pocos días alojados con sus hijos en el Hotel de los Inmigrantes. Al poco tiempo viajan a Comodoro Rivadavia pensando encontrar trabajo, sin embargo, comprueban que no había buenas posibilidades. Allí se enteran de que en Puerto Deseado se está construyendo un ferrocarril y deciden probar suerte más al sur. En una carreta viajaron durante ocho días. El 30 de agosto de 1909 arriban a Deseado.
Al principio vivieron en una casa que era propiedad de Palmiro Pedemonte y poco después consiguieron un terreno e hicieron una casa de una sola habitación en la esquina de Sarmiento y Ameghino. El 11 de octubre de 1909 abrieron la Fonda La Leonesa. Contaban que la abuela Julia daba de comer y lavaba la ropa de los obreros del ferrocarril. Trabajan con mucho sacrificio durante nueve años hasta que en 1919 abren la nueva fonda. Mientras tanto trabajaba en el ferrocarril hasta que participó de una huelga y lo echaron. La Leonesa estaba en un terreno de 50 x 50, entrando esta el bar, después había un comedor amplio y luego seguía el comedor familiar. Tenía una galería muy iluminada con plantas y de ahí se pasaba a las seis habitaciones y al baño que se agregó recién cuando se instaló el agua corriente. En el lavadero se colocaba la tina en donde se bañaban. Afuera había otras seis habitaciones con entradas independientes y dos letrinas. También contaba con un galpón grande. Aquí nacieron siete hijas más: Patrocinio , Leónidas, Valentina, Encarnación, Romana, Ildelina, y Adelaida convirtiéndose los López Diez en una de las más numerosas y cordiales familias del medio. El bar era atendido por Don Cipriano, el hotel por Doña Julia y las hijas mayores. Caminaban más de dos kilómetros hasta el Cañadón de Filgueiras a buscar el agua que traía en barriles. Como era algo salada le echaban un puñado de azocar. Había un aljibe en donde se juntaban el agua de lluvia por medio de canaletas entubadas desde el techo de la casa al pozo. Luego el agua lo trajo al ferrocarril desde los manantiales  del kilómetro  40. Compraban la leña para las estufas de la cocina y el bar porque en los dormitorios no había más calefacción que un bracero con que entibiar. Además tenían una palangana y una jarra con el agua, estando prevista también una bacinilla. Mientras que muchos pobladores no tuvieron sus casas en el pueblo, vinieron alojarse a La Leonesa. Igualmente la gente del campo que viajaba a Buenos Aires o a otros lugares, quedaban en el hotel hasta poder embarcarse. Cipriano  estuvo entre los fundadores de la Sociedad Española. Hay que recordar que era socialista y anarquista. Para el año 1919 funcionaba en la Leonesa una biblioteca socialista que después fue la biblioteca Estanislao Cevallos. En la entrada de La Leonesa habría dos mástiles y en las fiestas patrias argentinas se izaban las banderas Argentina y la Anarquista de la República Española, que llevaba la franja morada. Durante la huelga del campo 1920 y 1921 pasaron momentos muy difíciles. Un día entero la Fonda el capitán Anaya y como un déspota dijo: ¡preparen comida para la tropa! Entonces Cipriano llevó a sus hijas al galpón y no tuvieron más remedio que hacer de comer. Cuando vino socialista Alfredo Palacios a Deseado fue todo un acontecimiento y visitó la Leonesa. Cuando José María Borrero estaba escribiendo su libro sobre la Huelga, vino a Deseado y se alojó en la Leonesa. En una ocasión uno de sus nietos se puso el traje de boy scout y enojada le dijo ¡sí tu abuelo te hubiera visto con ese traje de milico te echaba de la casa! El abuelo ya no estaba. Muchos estibadores del puerto eran gallegos y se alojaban en la Fon da y enseñaba muchas palabras en gallego o catalán como también a comer mejillones haciendo un fuego y ponerlos sobre una lata.
En el diario El Orden del 25 de mayo de 1978 en uno de sus artículo decía: Doña Julia.,cumple 100 años. No necesita anteojos y ninguna clase de comidas le hace daño. Siempre teje al crochet y también medias con cinco  agujas. Le apasiona la brisca juego español muy parecido al tute. Nunca se va a la cama antes de la 1.30 horas. Le gusta la televisión y escuchar radio. Dice su familia que gracias a Dios jamás padecido enfermedad alguna, habiendo soportado con resignación y profunda fe cristiana el fallecimiento de su esposo, cuatro  hijos y una nieta… Quiere a este país entrañablemente porque según ella aquí encontró todo y además posee un gran espíritu patriótico .Ante tantas muestras de cariño y afecto dice no  merecer tanto y que reza todos los días para que el 25 de mayo llegue y que después su Dios disponga lo que quiera… 
La abuela Julia falleció en junio de 1979, a los 101 años, hoy una calle de Puerto Deseado lleva su nombre.
La Leonesa se desarmó en 2001, por decisiòn de las hijas que aùn vivìan debido a que el deterioro de la misma era un peligro, por los ocupantes ilegales que cada tanto eran sacados por riesgos de derrumbes, incendios etc. Si bien la familia lo lamentó pareció ser la única alternativa en ese momento.


                      

Fuente consultada: "Diario La Opinión Austral" entrevista a familiares.
Colaboración de Ricardo Vázquez