EL ORDEN DIGITAL

miércoles, 18 de mayo de 2011

Rodrigo Remolcoy/ A un año del fallo judicial

Puerto Deseado
13-5-2010  13-5-2011

"Piedras, gritos e insultos fueron algunos de los condimentos que tuvo la sentencia en el caso Rodrigo Remolcoy en Puerto Deseado; el malestar de familiares y amigos de la víctima se dio a partir de la decisión del tribunal de absolver a dos de los involucrados y fijar bajas condenas para los restantes"; así se inicia el desarrollo de una nota escrita en el diario Tiempo Sur en referencia a los hechos de aquel 13 de mayo. Ha pasado ya un año de ese momento en que los deseadenses con un nudo en la garganta y con piedras en las manos reclamamos a gritos justicia.
Justicia por un amigo, un compañero, un nieto, un hermano, un primo y un hijo del pueblo, de este pueblo que lo vio crecer, trabajar, formarse como ser humano y ciudadano libre... para luego verlo morir como un animal ante la mano impune de quienes irónicamente conocían más de artimañas y de cuestiones legales que quienes luego tenían que limitar su juicio sólo al hecho concreto y la facultad de ejercer impasibles y equitativos la fuerza de la justicia.
Hace un año que esperamos respuestas a las demandas de una ciudadanía, de un pueblo inquieto y movilizado, herido, golpeado tal como lo fue Rodrigo. Aún el Tribunal Superior de Justicia de la provincia de Santa Cruz no da respuestas a las demandas de este pueblo. 4300 firmas dan crédito a nuestra necesidad. Aún tenemos las mismas autoridades, aún seguimos pensando en que la justicia debe escuchar nuestro reclamo, por un juicio en que muchas cosas no fueron claras, por ejemplo ausencia de personas claves como el médico forense y el testigo principal; cuestiones que sólo acontecen en nuestra localidad y con personas humildes que no pueden pagar justicia, que según parece en nuestro país tiene un precio, un precio muy doloroso para quienes sabemos de valores humanos y no de dinero. 29 días fueron los que unidos y en comunidad reclamamos con marchas y carpas populares la presencia de la justicia, siempre pacíficamente. Aún así no respetaron el dolor de una familia y una comunidad que me acompañó a mí y a mi familia en tanto dolor. A todos ellos mi agradecimiento y mi bendición.
La muerte de Rodrigo Remolcoy, mi hijo, tu amigo, tu hermano, tu primo, tu compañero, deja en nuestra localidad una herida abierta,  y una imperiosa necesidad de justicia... justicia que seguiremos reclamando, ahora y siempre, por Rodrigo y por nuestra comunidad. Sólo le pido a Dios que ilumine a quienes hoy transitan por el camino propio del accionar de la justicia representada por el Tribunal Superior de Justicia y nos dé una respuesta.
Desde ya muchas gracias a ustedes y a todos los medios que nos han acompañado en todo momento.
Patricia González, madre de Rodrigo Remolcoy