EL ORDEN DIGITAL

lunes, 22 de marzo de 2010

Se cumplieron 240 años del hundimiento de la Swift/ Tesoro arqueológico de Puerto Deseado


240 años después, la corbeta Swift sigue sorprendiendo
Arqueólogos submarinos ofrecen detalles sobre nuevas investigaciones


El arquitecto Cristian Murray, integrante del Programa de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl), ofreció –junto a sus compañeros de tareas, una charla abierta al público con respecto a la última campaña de investigación sobre la corbeta inglesa Swift.
En 1770, la Swift emprendió un viaje de reconocimiento geográfico con destino a Puerto Egmont, la base británica en las islas Malvinas. Documentos históricos revelan que vientos fuertes empujaron a la nave hacia la costa, donde chocó contra una roca y se hundió. La mayoría de los noventa y un tripulantes logró llegar a tierra firme, pero murieron el cocinero -su cuerpo apareció flotando al día siguiente- y dos infantes de marina, Robert Rusker (21) y John Ballard (23). Uno de ellos fue enterrado con honores militares en marzo de 2007 en el cementerio británico de la Chacarita.
La directora del museo municipal Mario Brozoski, Griselda Bueno, se refirió a la charla realizada el pasado 13 de marzo, al resaltar que “la fecha era muy especial porque se cumplían los doscientos cuarenta años del hundimiento de la fecha en nuestra localidad”. En esta charla se realizo una pequeña reseña de cómo resultó la campaña, cuales son los trabajos realizados y además hicieron una reseña de años anteriores. También hubo una pequeña muestra del equipamiento que utilizan los integrantes del equipo que dirige la doctora Dolores Elkin para trabajar bajo el agua, los tanques, el oxigeno, los reguladores, el chaleco flotador, los canastos con lo que recuperan las piezas que son subidas a la superficie.

La farmacia del buque
La funcionaria coincidió con los especialistas en las dificultades presentadas por el clima adverso del mes de febrero al decir que “en los primeros días fueron muy ventosos, y eso impidió que pudieran posicionar el pontón y una vez posicionado hubo días de lluvias muy intensas”. Estos problemas llevaron al equipo científico a cambiar de lugar a un sector mas cercano a la popa, a la zona de los donde ya habían excavado en anteriores campañas.
En esta oportunidad trabajaron sobre un “baúl o cajón con divisiones que ellos lo denominan como un botiquín que encontraron frascos, pequeñas botellas con contenidos que pueden ser de medicamentos de la época”. “La pauta que puede llegar a ser un botiquín fue un pequeño porrón de cerámica que contenía mercurio que en ese momento se usaba para el tratamiento de la sífilis”, revelaron. Esto llevó al equipo de arqueología submarina a tomar muestras para mandar a analizar y confirmar que efectivamente eso formaba parte del botiquín del medico de a bordo.

Conservando la historia
En un complicado pero intenso mes de trabajo, también rescataron “algunos vidrios, unos pedazos de pequeñas pizarras con algunas marcas, un porrón con pequeñas cerámicas, así que, a pesar de las dificultades, fue una campaña bastante exitosa”.
La directora del museo destacó que hay tres personas que están trabajando en el laboratorio bajo la dirección del doctor Alberto Orsetti, a fin de seguir con las tareas de conservación de las piezas extraídas del lecho de la ría, para su posterior exhibición en ese centro cultural, visitado por turistas y estudiosos de todo el mundo.