EL ORDEN DIGITAL

lunes, 2 de febrero de 2009

VERANO EN LA RIA








QUINCE PARTICIPANTES CRUZARON A NADO LA RIA DESEADO
Un acontecimiento deportivo no competitivo va camino de transformarse en un clásico del verano deseadense. Comenzó casi como un juego entre amigos, en marzo del 2007. De hecho, hay varias personas que reivindican haber cruzado la ría nadando en diversos momentos. Pero en este caso, el cruce de la ría Deseado a nado ya no es una actividad de solitarios, con los riesgos que ellos implica. Gente de diversas edades, y también participantes que provienen de otras localidades, empiezan a generar una convocatoria muy especial en las aguas que surcaron los grandes navegantes de todos los tiempos.
El pasado sábado, puntualmente a las 17,29 (hora en que se produce la estoa, es decir el momento en que se encuentra más alto el nivel de la ría), partieron desde la ribera sur los muy bien entrenados atletas que decidieron desafiar la baja temperatura, las corrientes encontradas y los propios temores e inseguridades. Algunos lo hicieron en menos de dieciséis minutos, otros demoraron más, pero no hubo primeros ni segundos. Todos fueron recibidos cordialmente por amigos, familiares y el público que se dio cita en la zona del "Muelle de Ramón".
En horas de la noche, tanto los nadadores de Puerto Deseado como los que llegaron desde Comodoro Rivadavia, recibieron certificados de participación, relataron sus experiencias y asumieron el compromiso de reencontrarse el año próximo, para mejorar sus marcas y demostrar que el entrenamiento y la firme decisión de hacerlo pueden vencer algunas limitaciones que impone la naturaleza.
La Prefectura Naval Argentina, con una importante dotación de hombres, tuvo a su cargo la fiscalización y el apoyo fundamental que requiere una actividad de estas características para garantizar la vida humana y la seguridad de los quince participantes.

APUNTES
-La primera en llegar fue una nadadora de Comodoro Rivadavia. Lo hizo en 15 minutos 43 segundos.
-La más joven fue Natalia González, de quince años de edad.
-El más veterano fue José Railef, de cincuenta. Fue su segundo cruce.
-El enemigo más reconocido por los deportistas no fue el agua fría, sino las fuertes corrientes que los llevaban hacia la escollera y que les generaron a algunos mayores demores y un esfuerzo sobrehumano en el último tramo.
-Familiares de los organizadores esperaban a los participantes con chocolate caliente, para evitar la hipotermia.
-El Club Capìtán Oneto y la Fundación Conociendo Nuestra casa acompañaron y escoltaron con sus kayak, alentando a los participantes.
-"Tendríamos que haber salido cinco minutos antes", comentaban los que llegaron algo rezagados.
-"Es una lástima que coincidió con la maratón de Crónica, porque si no hubiéramos estado todos los guardavidas de Comodoro Rivadavia", aseguró a Prensa Libre uno de los integrantes de la delegación comodorense.
-La instructora Paola Juanto, quien ya había arribado a la costa con un gran esfuerzo, olvidó su cansancio y subió al bote salvavidas para ir al encuentro de los participantes que se encontraban con mayores dificultades.
-Meritoria fue la presencia de Carlos Díaz, nadador sordo, integrante de la Escuela Deportiva Especial Municipal, quien fue nuevamente uno de los primeros en arribar a la costa.
-Si bien se vivió un momento de mucha tensión, puesto que el participante Jorge Gauto debió ser trasladado al nosocomio local con un principio de hipotermia que finalmente no fue más que un susto, el encuentro estuvo colmado de emoción y alegría.