EL ORDEN DIGITAL

martes, 25 de diciembre de 2007

SUS ULTIMOS ARTICULOS/ TOTO PEREZ EVOCA A SU ABUELO SOCIALISTA

EDUVIGES Y JOSE, DE ASTURIAS A PUERTO DESEADO
Un día lejano del año 1916 llegaron mis abuelos Eduviges García y José Fernández Fueyo a Puerto Deseado. Venían de Punta Arenas (Chile). Allí habían arribado, dejando su España natal, su Asturias querida, muy cerca de Covadonga.
Venían en pos de un mejor bienestar y con ansias de trabajo, unidos por el amor que un día juraron fuera eterno.
Traían con ellos a sus hijas Amparo y Nieves, nacidas en España, a las que agregaron, en tierra chilena, a Leontina, Mercedes, Estrella y José.
Aquí fueron forjando una familia, donde el trabajo y el amor la hacían cada día más sólida.
Habían dejado Punta Arenas con sus recuerdos y agradecimiento de inmigrantes y se trasladaron a Puerto Deseado, completando la familia con la llegada de otro hijo: Antonio.
El mar, que desde Europa los había llevado a América, los traía a la República Argentina, a estas tierras patagónicas.
Y fueron mis abuelos los que dejaron a sus descendientes una gran herencia: su ejemplo de vida. Una vida de trabajo, de lucha, de honradez, de servicio a la comunidad, de esperanza y amor.
Y fue aquí, en el Hotel Fueyo, donde mis abuelos forjaron su hogar definitivo. Y fue en el Hotel Fueyo donde vieron crecer a sus hijos, nietos y bisnietos. ¡Cuántos recuerdos de niño anidan en mi memoria! Mi abuelo en su lagar, elaborando sidra "Mi Pomarada" y fundando, en el hotel, la primera bolera en Deseado, juego que tal vez lo unía a la colectividad asturiana residente en la localidad y que, junto con la sidra, evocaba la Asturias lejana, de España.
Yo crecí al calor de aquellos días, ya que mi padre, casado con Leontina -hija de mi abuela- todos los domingos por la mañana nos llevaba a visitar a mis abuelos.
Pasaron los años... Yo fui creciendo y siendo adolescente me gustaba escuchar a mi abuelo, socialista de alma, compartir diarios y pensamientos de la época, mientras atendía -con la ayuda de mi abuela y tíos- a los clientes que en el hotel se alojaban. Estos eran, en gran parte, pobladores del campo.
En mi memoria quedó grabada la figura de un cliente; era un diputado nacional socialista, Demetrio Buira, que en la época del receso parlamentario recorría la Patagonia ejerciendo su profesión de viajante de comercio y se alojaba en el hotel Fueyo. ¡Qué gente y qué tiempos aquellos!
De él, mi abuelo y un grupo de simpatizantes del Partido recibieron formación para organizar el Partido Socialista en Puerto Deseado y establecer contacto con las autoridades del Partido Nacional.
Así, mi abuelo fue agregando a su trabajo cotidiano su vocación por la política al servicio de la comunidad.
En el año 1933 fue elegido edil del Honorable Concejo Deliberante en elecciones vecinales.
En el año 1934 es elegido Presidente del concejo. Su función, en aquella época, era lo que hoy es Intendente Munciipal. Este cargo lo desempeñó hasta el año 1939. Su labor fue ad-honorem y contó con el apoyo del pueblo.
Durante su gestión en el Partido Socialista municipal se creó el Hospital local, se inauguró la copa de leche en la Escuela Nacional nro. 5 (acontecimiento que se grabó en mi memoria, ya que entonces yo cursaba segundo grado en la misma); se gestionó la construcción del nuevo edificio de dicha escuela y el Correo local; se abrieron calles y se urbanizó la ciudad.
Junto con simpatizantes socialistas mi abuelo fundó el periódico "El Pueblo" y se construyó "La Casa del Pueblo", sede del Partido Socialista.
Por circunstancias especiales de la época y desaparecidos los fundadores pasó, con el tiempo, a sus herederos, quienes -honrando a sus mayores y a su ejemplo de vida al servicio de la comunidad- la donaron a la Municipalidad local y hoy es la Casa de la Cultura.
Mi abuelo, fiel a la promesa de amor eterno hecha a mi abuela, cuando se apagó la vida de ella, se apagó la vida de él al poco tiempo.
Mis abuelos habían logrado, en sus largos años de vida, su objetivo: formar una familia en el amor y en el respeto, una familia que hoy rinde su recuerdo y admiración a ellos, orgullosos de ser sus descendientes.
Florentino Jesús Pérez