EL ORDEN DIGITAL

viernes, 30 de noviembre de 2007

ELIANA SUAREZ Y CONOCIENDO NUESTRA CASA/ EL VALOR DE UNA ADOLESCENCIA CON VALORES




FUNDACION CONOCIENDO NUESTRA CASA
NUEVO VIAJE DE AMISTAD A COCHRANE (CHILE)


La nueva aventura educativa tuvo inicio el jueves 15 de noviembre pasado. Éramos doce jóvenes, acompañados esta vez por dos Marcos, uno: Oliva Day y otro: Naiman, padre de uno de los niños, de la Fundación Conociendo Nuestra casa y
emprendíamos viaje , en dos vehículos particulares, hacia la localidad de Cochrane, ubicada en las proximidades del lago que lleva su nombre en el país vecino de Chile
Para varias personas de este contingente sería éste el primer encuentro con la gente del "Club Náutico Escualo", institución que nació gracias al entusiasmo y la pasión del profesor Roberto Haro, su esposa Claudia y un pequeño grupo de soñadores y a raíz de cursos de divulgación del proyecto educativo que nuestra fundación dictó años atrás.
Pero este no era mi caso.
Mi relación con los profes Roberto Haro, su esposa Claudia, y sus alumnos comenzó en el año 2002, cuando se realizó el primer Encuentro de Confraternidad en aquella localidad, pudiendo regresar en tres ocasiones más. Lo bueno de todo esto es que cada invitación se les ha devuelto, concretándose su visita a nuestro pueblo, para disfrutar juntos de las navegaciones por la Ría Deseado.
Del mismo modo, nos hemos encontrado cada año en Los Antiguos, con motivo de celebrarse la Fiesta del Lago Buenos Aires; también en los cursos de iniciación al kayakismo que dimos juntos a los niños y jóvenes del pequeño poblado de Chile llamado Puerto Tranquilo y en las dos ediciones de la "Bajada Ría Deseado".
Apenas llegamos tuvimos el cordial recibimiento al que ya nos acostumbraron.
Luego de cenar, realizamos una recorrida por el centro de la ciudad, y a descansar… debíamos prepararnos para las actividades del día siguiente.
Temprano comenzamos a alistarnos para lo que sería el recorrido. En esta ocasión nos dirigimos a Puerto Bertrand, pueblo ubicado a unos pocos kilómetros de Cochrane, para embarcarnos en las aguas del Río Baker, el más caudaloso de Chile. Hicimos un pequeño recorrido preparatorio por la zona antes de comenzar el descenso por los fuertes rápidos, los más intrépidos en kayak,
otros hicimos rafting.
La emoción de transitar por aquella brava zona de aguas blancas es indescriptible, en especial para aquellos niños que conocieron por primera vez un río y sobre todo teniendo en cuenta la fuerza de éste.
Luego de unas horas, finalizaron las actividades náuticas, pero no las interpersonales. Disfrutamos así por la noche de una guitarreada, ya entre amigos, en la plaza del pueblo.
A la mañana siguiente nos dirigimos a la Reserva Nacional Tamango para recorrer un sendero turístico, guiados por los guardaparques, donde esperábamos poder observar huemules (éstos son una clase de ciervos andinos que
se encuentran en peligro de extinción). En esta oportunidad no tuvimos la suerte de ver ningún ejemplar pero, de todas maneras, disfrutamos del esplendoroso paisaje que nos ofrecía la naturaleza.
Al terminar el recorrido, volvimos al complejo de cabañas de CONAF, entidad que siempre presta generosamente su colaboración a estos encuentros. Allí nos encontrábamos espléndidamente alojados, y comenzamos a preparar nuestro retorno.
Antes de la despedida final hicimos un intercambio de presentes y allí es cuando me emocionó recibir uno especial, de manos de Roberto, de parte del grupo Escualo, junto con unas palabras muy afectuosas, recordando desde la primera visita donde los conocí, siendo niña, y el desarrollo que tuve dentro del grupo con el paso de los años.

RECUERDOS DE UNA ADOLESCENCIA CON VALORES
En fin, estos encuentros, sumados a la comunicación que nos posibilita Internet, me han dado la posibilidad de sembrar amistades en aquel pueblo chileno, que nunca voy a olvidar, y llevaré en mi corazón.
Por motivos de estudio, durante algunos años no podré visitar a estas personas tan especiales, y por ello quiero despedirme de esta manera, agradeciéndoles los fantásticos momentos brindados y su acompañamiento constante, tanto en el agua como fuera de ella.
También debo hacer un agradecimiento especial a Mario dos Santos Lopes, que siempre ha estado pendiente de las actividades que realizamos, con especial interés, y nos ha brindado el espacio de difusión de las mismas.
Asimismo, agradezco a mis padres y hermanos, que siempre me han apoyado y alentado en las actividades que he emprendido, con su especial cariño y dedicación.
No puedo terminar antes sin nombrar a Marcos, Malala y Eduardo quienes, a través de la Fundación, me brindaron durante seis años la formación no sólo teórica sino, lo más importante, en valores. Quiero que sepan que tendré siempre presente nuestro lema "respeto y cariño" y también recordaré, Marcos, lo que me dijiste al cumplir mis 15 años: "Podés remar hasta la orilla que elijas", tratare de elegir la mejor. También quiero agradecer la compañía de innumerables personas que transitaron por el proyecto a lo largo de estos seis años, muchos de ellos son ahora, `mis mejores amigos`, con quiénes he compartido travesías, canciones marineras que con tanto entusiasmos cantábamos, los "carientismos" (aquellas bromas hechas con cariño), la interpretación del "Si" de Kipling, el espacio en la LRI 200, mateadas en las tardes del Náutico, en invierno y verano, viajes, cumpleaños, en fin… el estudio en el aula de la calle Piedra Buena. Todos fueron hermosos momentos vividos, con los cuáles aprendí a conocer, respetar y querer el lugar en el que nací y me vio crecer. ¡Gracias por abrirme las puertas de este proyecto!.

Eliana Suárez