EL ORDEN DIGITAL

lunes, 22 de octubre de 2007

FUNCIONARIO MUNICIPAL INTENTO VENDER PIEZAS ANTIGUAS DEL FERROCARRIL/ FUE DETENIDO POR VECINOS DE PUERTO DESEADO

Norma Graciela Arias, hija del ferroviario Marcos Arias, protagonizó, junto a otras personas, una nueva gesta de recuperación de materiales pertenecientes a la Estación Puerto Deseado, tal como ocurrió con el vagón en la década del 80.
"Fue cerca del mediodía del sábado cuando nos llamaron para decirnos que un camión estaba cargado de prensas y de materiales de hierro antiguos almacenados en un galón del ferrocarril; cuando nos acercamos encontramos que había una persona que las vendía y un señor que compra chatarra que se las estaba llevando", relató.
Al tomar conocimiento de esta irregularidad varias personas se dirigieron rápidamente al lugar, donde se estaban cargando los elementos. "Ahí impedimos que se lleven las cosas y mi hermana Mónica llamó a la policía para detener este hecho", explicó.
"Gachy" Arias, colaboradora de la Asociación Ferroviaria 20 de Septiembre, destacó que el destino de esos elementos era la estación ferroviaria, convertida desde hace tres años en museo "para que queden como reliquias". "Esas cosas son del ferrocarril, y eso nos llevó a plantarnos frente al camión como luchadoras, para que paren la descarga con la advertencia de que venía la policía", enfatizó, señalando que "logramos parar este delito, porque en realidad es un robo, ya que están vendiendo cosas que no son de la persona que las estaba vendiendo". La mujer destacó que los ferroviarios que cuidan la estación han logrado que sea visitada por gente de todo el mundo.
En otro tramo de sus declaraciones a medios locales, dijo que el "vendedor", quien se desempeña con un cargo jerárquico en la municipalidad, "no tenía orden ni permiso". Las piezas que estuvieron a punto de perderse estaban en un camión chico y a punto de ser trasladadas a otro camión más grande.
"Nos da bronca que nos roben cosas que pertenecen a todos", dijo finalmente, al tiempo que destacó la rápida intervención de Carlos Santi y Carlos Marsicano, "quienes lo hicieron, no como candidatos, sino como hijos de ferrovarios identificados con esta causa". Marsicano habría sostenido una fuerte discusión con el funcionario municipal, advirtiéndole en duros términos que debería renunciar a su cargo.